Pero el elefante, con tristeza, les dijo:
Era una mañana como cualquier otra cuando la familia López se sorprendió al abrir la puerta de su apartamento: en el centro de la sala de estar, parado con sus grandes patas, se encontraba un … ¡muy serio y con un lindo pañuelo al cuello!
—¿Pero qué…? —balbuceó la señora López, soltando el abrigo—. ¡Un elefante en la sala de estar!